El sincero corazón,
el que habla palabras verdaderas,
ese corazón que dice sí cuando es sí,
y no cuando es no.
Ese corazón que pide perdón cuando reconoce que falla,
que se agota cuando no hay fuerzas,
que pide ayuda cuando la necesita,
que se sostiene con los demás corazones cuando está sin fuerzas,
que padece cuando hay momentos de inestabilidad,
que busca seguridad donde no existe,
que espera ser renovado en fuerzas cuando ve que ya no puede más,
y sabe donde nace la fuerza y a quien pedirlas.
Porque la fuerza nace de la debilidad,
y la debilidad nace de las fuerzas desgastadas.
Toma aliento y pide fuerzas para continuar,
respira profundo y espera recuperarte,
porque es necesario retomar fuerzas y levantarte.
Para seguir caminando por la vida, sin pausa y sin prisas.
Con atención para ayudar a los demás corazones que necesitan retomar fuerzas de donde no las hay.
Retomar fuerzas para compartirlas. Eso: tiene sentido.
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